domingo, 29 de noviembre de 2015

EL 7 DE JUNIO DE 1837 SE FIRMA LA CARTA DEL PUEBLO

En el British Coffee House de Londres, que fue enviado al Parlamento del Reino Unido en 1838, señalando las seis peticiones del movimiento cartista : 




 1) Sufragio universal masculino (a los hombres mayores de 21 años, cuerdos y sin antecedentes penales).
2) Voto secreto.
3) Sueldo anual para los diputados que posibilitase a los trabajadores el ejercicio de la política.
4) Elecciones anuales al parlamento que, aunque pudiera generar inestabilidad, evitaría el soborno.
5) La participación de los obreros en el Parlamento mediante la abolición del requisito de propiedad para asistir al mismo.
6) Establecimiento de circunscripciones iguales, que asegurasen la misma representación al mismo número de votantes.



Los defensores del cartismo pensaban que cuando los trabajadores alcanzasen el poder político podrían adecuar las leyes a sus intereses de clase. La duración de este movimiento abarcó una década, entre 1838 y 1848, aunque las reuniones del movimientos continuaron hasta 1852. Se manifestó en tres oleadas: en 1838, 1842 y 1848.



Aunque el cartismo como movimiento no logró sus peticiones, tampoco fue un fracaso. Se trató de una experiencia importante para la clase obrera que a partir de este momento empezaría a exigir mejores condiciones, consciente del destacado rol que ocupaban dentro de la sociedad, y que empezaría a apoyarse en las clases medias, ya que después de esta experiencia se dieron cuenta de que no podrían conseguir las reformas políticas necesarias para democratizar el sistema inglés sin su apoyo. Con el tiempo, cinco de las reivindicaciones cartistas fueron incorporadas a la vida política británica, excepto las elecciones anuales al parlamento.

martes, 3 de noviembre de 2015

FRANCIA Y GRAN BRETAÑA EN LUCHA POR LA HEGEMONÍA

Los conflictos bélicos europeos del siglo XVIII tuvieron como telón de fondo la rivalidad económica y colonial entre Francia e Inglaterra.
Publicado por Alba Ruiz Vinuesa.


En gran medida, la historia del siglo XVIII europeo fue la historia de la rivalidad entre Francia e Inglaterra por la hegemonía, no solo en el continente, sino en el mundo. Tras el período de predominio francés con Luis XIV, la confrontación entre ambas potencias se manifestó en los campos de batalla, en los mares y también en la oposición de sus sistemas políticos: el absolutismo frente al parlamentarismo.
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La crisis del absolutismo francés.
Tras la muerte de Luis XIV, en 1715, el Antiguo Régimen en Francia pasó por un período de inestabilidad creciente con los reinados de Luis XV y Luis XVI.

El parlamentarismo inglés. 
A lo largo del siglo XVIII, Inglaterra se convirtió en una gran potencia política, económica y colonial.
Se instauró la dinastía de Hannover (dinastía alemana) en virtud del Acta de Establecimiento (1701), con los reinados de Jorge I, Jorge II y Jorge III. La nueva casa reinante unió los reinos de Inglaterra y Escocia bajo el nombre de Gran Bretaña con el Acta de Unión en el 1707.
Se consolidó el sistema parlamentario, según el cual el rey reina pero no gobierna. Quien gobierna es el Parlamento y los ministros.
Pese a la independencia de las colonias de América del Norte, Inglaterra creó un poderoso imperio colonial, a costa de Francia. Su poder en el mar se hizo indiscutible y su hegemonía comercial le permitió dar los primeros pasos en la Revolución Industrial.

Jorge II
La guerra económica.
Los conflictos bélicos europeos del siglo XVIII tuvieron como telón de fondo la rivalidad económica y colonial entre Francia e Inglaterra.
Inglaterra contaba con una serie de ventajas sobre Francia:

  • El liberalismo económico inglés, desarrollado por Adam Smith.
  • Las primeras innovaciones tecnológicas de la Revolución Industrial.
  • El tratado de Methuen con Portugal (1703) que la permitió la entrada en este país. Otorgó a Inglaterra el monopolio del comercio con Brasil y le permitió usar el puerto de Lisboa como base comercial.
  • El tratado de Utrecht (1713) con el que se apoderó de Menorca y Gibraltar, puntos estratégicos del comercio mediterráneo.
  • El navio de permiso, una autorización para enviar anualmente un barco a los puertos de la América española.
  • El derecho de asiento, la participación en el comercio de esclavos.
La paz de París (1763), tras la Guerra de los Siete Años supuso para Inglaterra el dominio sobre Canadá, los territorios situados al Este del Mississipi y diversas colonias francesas en la Antillas y en la India.

martes, 20 de octubre de 2015

INGLATERRA: LA HISTORIA DE GRAN BRETAÑA

La historia de Gran Bretaña es la que abarca el periodo transcurrido entre 1707 y 1801, durante el cual Escocia e Inglaterra formaban un único Reino.
La Gran Bretaña desapareció al crearse en 1801 el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda por el Acta de Unión de 1800.

La Reina Ana y la unión con Escocia (1702-1707)

En 1706 se preparó un proyecto de ley inglés de Unión para Escocia. El parlamento escocés acabó estando de acuerdo. El año siguiente, 1707, Inglaterra y Escocia fueron unificadas como el Reino de Gran Bretaña. Este acto suprimió Inglaterra y Escocia como reinos separados, creando un reino que comparte un Parlamento con sede en Westminster conforme a la Ley de Unión de 1707. La reina Ana se convirtió en la primera Reina «británica». Escocia ahora enviaría 45 diputados al Parlamento de Westminster. Desde un punto de vista económico se abría un área de libre comercio entre ambos países. Sin embargo, ciertas instituciones escocesas e inglesas no se fusionaron en el sistema británico: las leyes permanecieron separadas, como ocurrió con la moneda y las iglesias (presbieterana escocesa por un lado y la anglicana por otro).


Ana Estuardo
Ana se convirtió en la primera soberana de la Gran Bretaña. Fue la última soberana británica de la casa de los Estuardo. Le sucedió en el trono su primo segundo, Jorge I, de la Casa de Hannover.Su vida estuvo marcada por muchas crisis relacionadas con la sucesión de la corona. El reinado de Ana fue marcado también por el desarrollo del sistema bipartidista (tory y whigs). John Churchill, esposo de su mejor amiga y 1.er duque de Marlborough, dirigió las tropas inglesas en la Guerra de Sucesión Española.


Jorge I de Gran Bretaña
La madre de Jorge, la electora Sofía, murió solamente algunas semanas antes de Ana, reina de Gran Bretaña. Conforme al Acta de Unión de 1707, Jorge se convirtió en rey de Gran Bretaña cuando Ana falleció.
Jorge I tuvo una participación activa en la política exterior británica durante sus primeros años de reinado. En 1717, contribuyó a la creación de la Triple Alianza. El Tratado de Utrecht había permitido que el nieto de Luis XIV, Felipe V, accediera al trono español, con la condición de que renunciara a sus derechos sucesorios al trono francés. A la muerte de Luis XIV, sin embargo, Felipe había intentado violar el tratado y tomar la corona de Francia. Pero como los franceses lucharon contra él en la guerra, a los ejércitos de Felipe les fue mal. En consecuencia, los tronos español y francés seguirían estando separados.


Jorge II de Gran Bretaña
Subió al trono tras la muerte de su padre en 1727 ( 1683 – 1760) fue rey de Gran Bretaña y de Irlanda, príncipe elector del Sacro Imperio Romano Germánico hasta su muerte, duque de Bremen y príncipe de Verden (1727-60). Fue el segundo soberano de la Casa de Hannover y el último soberano inglés en nacer fuera de Gran Bretaña.

Jorge no tomó ningún interés activo en política o en guerras. Durante sus últimos años se estaba poniendo en marcha la Revolución industrial, mientras que la población crecía rápidamente. William Pitt el Viejo dirigió la política durante la Guerra de los Siete Años. La emperatriz María Teresa hizo una alianza con sus anteriores enemigos, Rusia y Francia, y se volvió enemiga de Gran Bretaña. La guerra se trasladó de Europa a Norteamérica y a la India.




Jorge III de Gran Bretaña

Jorge III (1738-1820) fue el rey de Gran Bretaña y de Irlanda hasta su muerte. Jorge III fue el tercer monarca británico de la Casa de Hannover, pero el primero en nacer en Gran Bretaña y usar el inglés como lengua materna. Durante su reinado, Gran Bretaña se alzó como la primera potencia dominante, extendió su poder por Norteamérica, incluyendo la conquista de Canadá tras la Guerra de los Siete Años, ganó la supremacía en el océano y derrotó a Napoleón en las Guerras Napoleónicas, pero sin duda alguna, será recordado por la pérdida de las colonias, que formarían el núcleo de los futuros Estados Unidos de América. 
Después de su recaída final en 1811, el primogénito de Jorge III, Jorge, príncipe de Gales, gobernó como regente. Tras la muerte de Jorge III, el príncipe de Gales sucedió a su padre en el trono con el nombre de Jorge IV. A Jorge III se le conoció con el sobrenombre de Granjero Jorge, por sus modales simples y llanos.